A tres años de iniciado el gobierno de Gustavo Petro, el balance del Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026 “Colombia Potencia Mundial de la Vida” revela un panorama alarmante: más de la mitad de los indicadores con los que se hace seguimiento al PND están por debajo del 75% de avance.
Esta información no proviene de opiniones, sino de datos oficiales entregados por el propio Departamento Nacional de Planeación (DNP), en respuesta a un derecho de petición que presenté como ejercicio de veeduría ciudadana. Agradezco públicamente a esta entidad y a los más de ocho profesionales que participaron en consolidar y remitir la información, demostrando diligencia y transparencia técnica.
Radiografía de los indicadores
Tras analizar todos los documentos recibidos —anexos, tablas en Excel, cartas y fichas técnicas—, elaboramos el siguiente consolidado:
- 228 indicadores en total.
- 141 indicadores (62%) con menos del 75% de avance en lo corrido del cuatrienio.
- 83 indicadores (36%) con menos del 50% de avance.
- 34 indicadores (15%) con menos del 15% de avance, a estas alturas prácticamente imposibles de cumplir.
Estos resultados significan que decenas de metas estratégicas aprobadas por el Congreso ya no llegarán a materializarse, lo que en la práctica equivale a promesas incumplidas del propio gobierno.
Casos críticos y simbólicos
Entre los indicadores más preocupantes se encuentran:
- Hectáreas entregadas a través del Fondo de Tierras: avance de 0,71%.
- Niñas, niños y adolescentes en estrategia de desarrollo de habilidades: 0%.
- Títulos entregados a través del Fondo de Tierras: 2,25%.
- Negocios verdes en zonas con cultivos de coca, amapola o marihuana: 0%.
- Jóvenes beneficiarios de proyectos de vida libres de violencia (Ministerio de Igualdad): 0%.
Todos estos son indicadores bandera para la paz, la equidad y el desarrollo rural, que deberían mostrar un liderazgo en la ejecución, pero que en la realidad están estancados o no han iniciado.
Responsabilidad política
Es importante precisar que el DNP es el encargado de consolidar y publicar la información, pero la responsabilidad de ejecutar y cumplir las metas recae en los ministerios, las entidades responsables y la Presidencia de la República.
A esto se suma un vacío preocupante: el Congreso de la República debería estar solicitando informes y haciendo control político sobre estos atrasos. Sin embargo, no hay registro público de un seguimiento profundo a estos indicadores por parte de los legisladores.
¿En qué se enfoca el gobierno?
Mientras las cifras oficiales muestran estancamiento, el discurso presidencial insiste en avances y logros que no se reflejan en la medición oficial. Esto genera una desconexión peligrosa entre la narrativa política y la realidad de la gestión pública.
El riesgo es claro: que se invierta más tiempo y energía en discusiones sobre reelección o cálculos electorales que en cumplir los compromisos adquiridos con los colombianos.
Llamado a la ciudadanía
La información recibida y analizada demuestra que el Plan Nacional de Desarrollo no está avanzando al ritmo necesario para cumplir sus propias metas. Este atraso no es solo un problema de gestión, sino una señal de que las políticas públicas más importantes para el futuro del país —tierra, paz, medio ambiente, juventud— están quedando en el olvido.
Invito a la ciudadanía a exigir explicaciones y resultados concretos, a los medios de comunicación a profundizar en estas cifras, y al Congreso a cumplir su deber de control político.
Fernando Basto C.





