Colombianos en el exterior. Abandono consular, denuncias ciudadanas y la urgencia de una reforma

Fernando Basto C.
Activista Anticorrupción

Más de 5 millones de colombianos viven hoy fuera del país, sosteniendo con su esfuerzo no solo a sus familias sino también a la economía nacional a través de las remesas que en 2024 superaron los 10.000 millones de dólares, una cifra mayor que la inversión extranjera directa. Sin embargo, lo que debería traducirse en reconocimiento y protección se ha convertido en un drama: nuestros compatriotas en el exterior denuncian sentirse abandonados por el Estado colombiano.

La semana pasada realizamos un conversatorio con Cris, colombiana residente en España, y recogimos decenas de testimonios que muestran la magnitud del problema. Lo que surgió fue contundente: el servicio consular está en crisis, las embajadas se han transformado en cuotas políticas y la diáspora colombiana vive un abandono estructural.

Las quejas que no paran

Durante el conversatorio, Cris y otros compatriotas compartieron quejas que se repiten de manera sistemática:

  • Imposibilidad de acceder a citas. Las páginas web de los consulados suelen estar caídas, los teléfonos no se contestan y los correos electrónicos rebotan. Renovar un pasaporte, sacar una cédula o registrar un hijo se convierte en una misión imposible.
  • Mafia de citas. Muchos denunciaron que solo logran obtener una cita si pagan hasta 50 euros a terceros, creando un mercado negro que se aprovecha de la desesperación de los ciudadanos.
  • Cancelaciones a última hora. Personas que viajan cientos de kilómetros para acudir a un consulado reciben la noticia de que su cita fue cancelada, con la pérdida de tiempo y dinero que esto implica.
  • Malos tratos de funcionarios. El común denominador de las denuncias es la grosería, la indiferencia y la falta de empatía de quienes deberían atenderlos.
  • Abandono en emergencias. Quizás lo más doloroso: colombianos en situación de calle, enfermos o víctimas de abusos laborales que acuden a los consulados en busca de ayuda y reciben un portazo como respuesta.

En lugar de ser la mano amiga del Estado en tierras extranjeras, los consulados parecen haberse convertido en una barrera más.

Escándalos diplomáticos

A esta realidad se suman los escándalos que han rodeado al servicio exterior en el gobierno actual:

  • La crisis de pasaportes en 2023, que dejó a miles de ciudadanos sin documentos por disputas contractuales y peleas políticas.
  • El nombramiento de cónsules y embajadores sin experiencia diplomática, favoreciendo la cuota política por encima de la meritocracia.
  • El caso del cónsul en México, Moysés Ninco Daza, denunciado por maltrato laboral y uso indebido del cargo.
  • Los episodios del embajador Armando Benedetti en Venezuela, salpicado por audios y acusaciones de corrupción.
  • La suspensión del excanciller Álvaro Leyva por irregularidades en contratos de pasaportes.
  • El nombramiento de una cónsul en Barcelona con trayectoria en comunicación social, pero sin experiencia diplomática comprobada.

Estos hechos no son simples notas de prensa: se reflejan en la vida diaria de millones de compatriotas que dependen de un consulado para acceder a derechos básicos.

La acción ciudadana

Ante la magnitud de estas denuncias, no podíamos quedarnos en la queja. Como parte de nuestra veeduría ciudadana, ya radicamos un derecho de petición ante la Cancillería solicitando información concreta sobre los consulados y embajadas en España, Estados Unidos y México.

Pedimos:

  • La lista oficial de embajadores y cónsules, con sus hojas de vida y fecha de designación.
  • Aclaración sobre si pertenecen a la carrera diplomática o son de libre nombramiento.
  • Certificación de salarios y si existen dobles pagos por asumir más de un cargo.
  • Estadísticas de citas asignadas, canceladas y quejas recibidas en los últimos 12 meses.
  • Información sobre procesos disciplinarios o sanciones, incluyendo el caso del cónsul en México.

La Cancillería tiene 15 días hábiles para responder, y esa respuesta será compartida públicamente. La transparencia no puede seguir siendo una opción; es una obligación.

Hacia una agenda de soluciones

Lo que está ocurriendo con nuestros consulados no puede seguir siendo ignorado. Se requieren transformaciones profundas:

  1. Reforma integral al servicio consular. Fortalecer las sedes en países donde viven más colombianos, crear consulados móviles y cerrar aquellas oficinas en países donde no existe presencia significativa de nuestra comunidad.
  2. Digitalización y transparencia total. Todos los trámites deben poder hacerse en línea, con plataformas seguras y auditables, eliminando la corrupción de las “mafias de citas”.
  3. Protección real en emergencias. Protocolos obligatorios para atender a colombianos en situaciones de salud, abusos laborales o discriminación, con coordinación entre Cancillería y autoridades locales.
  4. Representación política efectiva. Garantizar que la voz de los colombianos en el exterior tenga eco en el Congreso y en las decisiones del Ejecutivo.

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El conversatorio con Cris dejó en evidencia lo que muchos sabían y pocos se atrevían a denunciar: los colombianos en el exterior están siendo abandonados. Son tratados como fuente de remesas y votos, pero sin recibir servicios dignos ni protección del Estado.

Frente a esto, tenemos dos caminos: seguir normalizando el abandono o construir una agenda seria que reivindique a nuestros compatriotas afuera. Y eso solo será posible si en el próximo periodo logramos renovar el Congreso, llevando voces ciudadanas que legislen para la diáspora y que fiscalicen la Cancillería.

La responsabilidad también recaerá en el próximo presidente de la República, quien tendrá que garantizar que los consulados y embajadas dejen de ser botines políticos y se conviertan en verdaderos centros de servicio y protección.

Los colombianos en el exterior no pueden seguir siendo invisibles. Su voz debe ser escuchada, su aporte reconocido y sus derechos garantizados. Esa es la tarea y el compromiso que asumimos desde ya.