El fracaso del gobierno Petro en seguridad y narcotráfico se refleja en el control criminal de Colombia
Colombia atraviesa una de las crisis de seguridad más graves de las últimas décadas. Mientras el gobierno de Gustavo Petro insiste en hablar de «paz total», los hechos demuestran lo contrario. El país está siendo tomado por bandas criminales, disidencias armadas y estructuras narcotraficantes, sin que haya una respuesta estatal proporcional, coherente o efectiva.
Colombia vuelve a ser el mayor productor de cocaína del mundo
En 2023, Colombia retomó el primer lugar mundial en cultivos de hoja de coca y producción de cocaína, según el más reciente informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Las cifras son contundentes:
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🌱 La producción global de cocaína alcanzó un récord de 3.708 toneladas, un aumento del 34 % respecto a 2022, impulsado principalmente por Colombia.
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🇨🇴 Colombia lidera con 253.000 hectáreas de coca sembradas, un crecimiento del 10 % en solo un año.
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📍 Cauca, Nariño y Putumayo concentran la mayor parte de los cultivos, y también son zonas con fuerte presencia de grupos armados ilegales.
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💸 La sobreproducción ha derrumbado los precios internos, pero el negocio criminal sigue generando miles de millones de dólares.
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🌍 La cocaína colombiana se expande a Asia, África y Europa, donde aumentan los conflictos entre mafias.
Estas cifras confirman lo que ya se advertía: el debilitamiento de la política antidrogas bajo este gobierno ha sido una bendición para el narcotráfico. Petro desmontó la erradicación forzada, desmotivó a la Fuerza Pública y apostó por el diálogo con estructuras armadas que no entregan armas, pero sí ganan territorio.
71 % de los municipios está bajo amenaza armada
A la crisis del narcotráfico se suma el deterioro del control territorial por parte del Estado. Según la Defensoría del Pueblo, 790 municipios del país (el 71 %) tienen presencia activa de grupos armados ilegales.
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🔫 Disidencias de las FARC, el Clan del Golfo, el ELN y bandas regionales han expandido su control y fragmentado el poder criminal en el país.
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📍 Las Alertas Tempranas cubren territorios donde se reportan desplazamientos, reclutamiento de menores y violencia contra mujeres.
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🚨 La respuesta institucional es mínima. En muchas zonas, el Estado no existe, y los ciudadanos quedan a merced del crimen organizado.
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🏛 Esta expansión ocurre al tiempo que el gobierno minimiza el problema o responsabiliza al pasado, sin tomar acciones estructurales.
Petro prometió una paz total, pero lo que tenemos hoy es un colapso parcial del orden público. Su narrativa ha favorecido la desmovilización del Estado y la legitimación de actores armados que siguen delinquiendo sin consecuencias.
Mientras el gobierno habla de paz, los violentos imponen su ley
La pregunta es inevitable: ¿quién gobierna realmente en Colombia? Porque en regiones enteras, no es el Estado. Hoy, los narcotraficantes han recuperado rutas, los grupos armados controlan economías locales, y los ciudadanos pagan “impuestos” a mafias que reemplazan a la justicia.
El debilitamiento institucional, sumado a la falta de estrategia, ha dejado al país expuesto. En vez de fortalecer la inteligencia, se desarma. En vez de respaldar a la Fuerza Pública, se la ataca. En vez de defender el orden, se negocia con quienes lo violan.
La ciudadanía debe exigir un cambio de rumbo
Colombia no puede normalizar este nivel de deterioro. No se puede aceptar que el país sea entregado, pedazo a pedazo, a los ilegales. La seguridad no se negocia, se garantiza.
El control territorial del crimen no se enfrenta con discursos, sino con inteligencia, presencia real y decisiones firmes. La ciudadanía tiene el poder de exigir ese cambio, de pedir rendición de cuentas, y de rechazar con fuerza cualquier modelo de “paz” que le entregue el país a quienes lo destruyen.





