Reforma empresarial en Colombia es urgente antes de imponer una reforma laboral desconectada de la realidad
Colombia vive nuevamente el debate de una reforma laboral. Y aunque nadie puede negar que el país necesita actualizar sus marcos normativos para adaptarse a nuevas realidades laborales, la discusión se ha centrado únicamente en los derechos de los trabajadores sin contemplar la viabilidad de quienes los emplean.
Como empresario, consultor y activista por el desarrollo productivo del país, he sostenido en múltiples escenarios que una reforma laboral que no venga acompañada de una profunda reforma empresarial es simplemente una receta para el fracaso. Esta es una crítica técnica, no ideológica. Porque mientras la clase política se enfrasca en discursos populistas sobre dignidad laboral, la economía real –la de las micro, pequeñas y medianas empresas– sigue enfrentando las mismas barreras que la han condenado durante décadas.
La trampa de legislar desde la desconexión
En los últimos seis gobiernos, Colombia ha experimentado más de 20 reformas tributarias. La mayoría con un enfoque recaudatorio, en muchos casos ahorcando a las gallinitas de los huevos de oro: los empresarios que, a pesar de la inseguridad jurídica, la tramitomanía y la alta carga impositiva, siguen generando empleo.
Con la reforma laboral actual, se corre el riesgo de continuar con ese mismo enfoque desconectado de la realidad. ¿Cómo es posible exigir mayores obligaciones laborales a las empresas sin preguntarse primero si estas empresas pueden cumplirlas? ¿Qué sentido tiene imponer nuevas reglas cuando ni siquiera se han resuelto los problemas estructurales que impiden que muchas de estas empresas formalicen su operación?
La informalidad en Colombia no es una elección, es una condición forzada por un ecosistema hostil para el emprendimiento. Legislar sin entender esto es legislar en el aire.
Hacia una visión empresarial con siete ideas para una reforma estructural
Desde hace meses vengo planteando una reforma empresarial en siete puntos, que parte de la realidad de quienes todos los días pagan nómina, luchan con el flujo de caja, cumplen con impuestos desproporcionados y además enfrentan un Estado que muchas veces en vez de impulsar, estorba.
Estas ideas no buscan privilegios, buscan condiciones mínimas para competir, crecer y generar desarrollo. Son propuestas técnicas, concretas y realizables, que deberían considerarse de forma paralela –o incluso antes– que cualquier reforma laboral.
Idea 1 Incluir a los emprendedores en la clasificación empresarial
Hoy en día clasificamos a las empresas como micro, pequeñas, medianas y grandes, según ingresos y activos. Pero hemos dejado por fuera a miles de emprendedores emergentes, que no tienen empleados formales y que operan desde una habitación con un computador, queriendo crecer pero ahogados desde el inicio por la tramitomanía.
Proponemos una figura semiformal: que estos emprendedores puedan contratar personas (familiares, amigos, estudiantes) bajo un esquema flexible, que no los obligue de inmediato a asumir toda la carga de la formalización, pero sí garantice aspectos mínimos como salud o pensión.
Idea 2 Incentivos tributarios por productividad empleo y rentabilidad
Las empresas que demuestran crecimiento real (más empleo formal, más ventas, más utilidad) deberían tener beneficios tributarios proporcionales. Por ejemplo, pagar una tasa preferencial sobre la utilidad adicional generada por su buen desempeño.
Así se premiaría la reinversión, el crecimiento, la formalidad y el impacto económico, en lugar de castigar al que más produce con mayores tributos.
Idea 3 Reducción de costos operativos para dinamizar zonas populares
¿Por qué un emprendedor que monta un restaurante en un barrio de estrato 1 debe pagar servicios como si estuviera en el norte de Bogotá? Si queremos que la economía llegue a todos los rincones del país, necesitamos ajustar los costos fijos básicos, empezando por servicios públicos y arriendos estatales.
Esto no significa subsidiar, sino cobrar lo justo de acuerdo al contexto económico del lugar, lo cual puede reactivar muchas zonas deprimidas del país.
Idea 4 Financiamiento accesible con acompañamiento
Sí, existen líneas de crédito del Estado a través de Bancóldex, iNNpulsa, Finagro o cámaras de comercio. Pero el acceso a estas líneas está plagado de obstáculos, garantías imposibles y requisitos diseñados para empresas grandes o con historial consolidado.
Necesitamos una revisión integral del financiamiento, con más créditos para inversión (no solo para liquidez), menos barreras de entrada para nuevos empresarios y acompañamiento real en el uso de los recursos: formación, innovación y estrategias de mercado.
Ideas 5 a 7 Innovación exportaciones y desregulación positiva
🎥 Ver video de las ideas 5 a 7
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Idea 5: El Estado debe incentivar activamente a las empresas que inviertan en ciencia, tecnología e innovación, especialmente en sectores clave como el agro, farma o software.
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Idea 6: Toda empresa que tenga más del 50% de sus ventas orientadas al exterior debe recibir beneficios específicos. Exportar debe ser una política nacional, no un esfuerzo individual.
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Idea 7: Colombia necesita una desregulación inteligente. Hoy se montan negocios y son sepultados por trámites municipales, sanitarios, ambientales y notariales que muchas veces no se comunican entre sí ni agregan valor real.
No es un diagnóstico sino una agenda para el Congreso
Estas siete ideas no son simplemente reflexiones desde la academia o desde un escritorio. Las he desarrollado y explicado en una serie de videos disponibles en mis redes sociales, con ejemplos reales y propuestas concretas.
Mi llamado es a que estas propuestas se lleven al Congreso de la República como parte de una agenda empresarial, ciudadana y técnica. Que no legislen solo para el voto, sino para el futuro productivo de un país que necesita crecer desde abajo, desde el que emprende, desde el que genera empleo.
Si no hay empresas viables no habrá empleo digno
La dignidad laboral no nace de un decreto. Nace de un entorno empresarial sano, competitivo, justo. Nace de empresas que pueden crecer, contratar, exportar y reinvertir.
Si queremos empleo digno, primero necesitamos empresas viables.
Y para eso, Colombia no necesita más reformas hechas desde la desconfianza hacia el empresario. Necesita una verdadera reforma empresarial hecha desde la realidad, no desde la ideología.

Autor: Fernando Basto Correa
Empresario, consultor y activista por la transparencia y el desarrollo empresarial.
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