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Economía popular para el cambio dos años después sin resultados reales

El programa Economía Popular para el Cambio fue presentado como una de las grandes apuestas para fortalecer a miles de emprendedores en Colombia. Sin embargo, al analizar su avance con cifras oficiales, surgen preguntas serias sobre su ejecución y resultados reales.

Fernando Antonio Basto Correa, consultor y analista en temas de estrategia, economía y transformación digital, realizó seguimiento a este programa mediante derechos de petición, comparando la situación en 2025 frente a la actualización entregada en abril de 2026.

Un programa con alta demanda y baja cobertura

Según información oficial, más de 283.000 personas se postularon al programa en todo el país. No obstante, únicamente 6.334 unidades productivas fueron seleccionadas, lo que representa menos del 3% de los postulantes.

Esto puede interpretarse de dos formas. Por un lado, puede evidenciar que existen criterios de selección y filtros técnicos. Pero por otro, abre una pregunta relevante sobre la claridad de la convocatoria y la gestión de expectativas de cientos de miles de emprendedores.

Cuando se trata de programas dirigidos a la economía popular, la comunicación y la transparencia no son un detalle menor. Generar expectativas masivas sin capacidad real de cobertura puede afectar la confianza de quienes buscan oportunidades reales de crecimiento.

Más beneficiarios en el papel que en la realidad

En la actualización de abril de 2026, el programa reporta más de 19.000 personas vinculadas, en su mayoría mujeres, lo cual representa un avance importante en términos de inclusión.

También se evidencia una cobertura nacional y participación en distintos sectores económicos, lo que en el papel muestra una estructura amplia y bien distribuida.

Sin embargo, el punto crítico no está en la estructura, sino en la ejecución.

Sin recursos entregados a abril de 2026

De acuerdo con la respuesta oficial del Gobierno, a abril de 2026 no se han entregado recursos a las unidades productivas beneficiarias.

Este dato es clave, porque implica que, a pesar de contar con beneficiarios definidos y un presupuesto superior a los 71 mil millones de pesos, el programa no ha generado aún un impacto económico directo en los emprendedores seleccionados.

En términos prácticos, esto significa que el programa sigue en una fase operativa, sin traducirse todavía en resultados concretos en el territorio.

Un desfase entre anuncio y ejecución

El programa fue anunciado en 2024. Para 2025 se encontraba en etapa de evaluación. Y en 2026, aunque ya hay beneficiarios identificados, aún no se materializan los recursos.

Esto plantea un problema estructural en la capacidad de ejecución del Estado. No se trata únicamente de diseñar programas o asignar presupuestos, sino de lograr que esos recursos lleguen de manera oportuna a quienes los necesitan.

Reflexión final

El análisis de este programa no busca descalificar una política pública, sino resaltar la importancia de la eficiencia, la ejecución y la medición de resultados.

En un país donde miles de emprendedores dependen de este tipo de iniciativas, el verdadero impacto no se mide en convocatorias ni en cifras de inscritos, sino en recursos entregados, negocios fortalecidos y oportunidades reales generadas.

Porque al final, el reto no es anunciar programas.

El reto es que funcionen.

Autor

Fernando Antonio Basto Correa
Consultor, conferencista y analista en estrategia, economía y transformación digital
www.fernandoreflexiones.com